Descripción

Podemos considerar la ensaimada como el postre más internacional de Mallorca y un referente en su repostería. Quién diría que debajo de ese azúcar glas y entre la harina amasada se ha utilizado manteca de cerdo para obtener este dulce.

Los primeros recetarios que citan la ensaimada datan del siglo XVII, pero algunos historiadores la sitúan en la época musulmana. Por su forma, que recuerda a un turbante, y por similitudes con otros dulces árabes. No obstante, de lo que no hay duda es de que se trata de una fusión de cultura e historia.

La podemos encontrar lisa (simplemente la masa glaseada) o rellena de múltiples sabores típicos: chocolate, cabello de ángel, crema o crema quemada. Sin embargo, proliferan las novedades en los rellenos como albaricoques, nata, chocolate blanco y nueces… Sea como fuere, la receta es la misma, sólo tendríamos que cortarla por la mitad y rellenarla de lo que prefiramos.

La ensaimada mallorquina ha sido considerada dulce con denominación de origen y se produce con Indicación Geográfica Protegida.
  • Dificultad: fácil
  • 60 minutos
  • Dulces y repostería

Ingredientes

Para 2 ensaimadas grandes o 15 pequeñas:

- 600 g de harina
- 200 g de azúcar
- 120 g de manteca de cerdo
- 3 huevos
- 2 g de levadura fresca de panadería
- 150 ml de agua tibia
- Aceite
- 1 cucharadita de sal
- Azúcar glas

Receta

Comenzamos poniendo el azúcar, los huevos y unos 25 g de manteca de cerdo en un bol, removiendo todo bien. En otro recipiente, mezclamos el agua tibia con la levadura y, cuando esté disuelta, la incorporamos al bol. Batimos y vamos incorporando la harina tamizada poco a poco. Si no tienes tamizador, puedes utilizar un colador.

Conforme añadamos la harina, debemos ir amasando la mezcla. Recuerda que para que una masa quede mejor, tienes que golpear y romperla constantemente, evitando que se quede aire en su interior. Otro consejo para amasarla más fácilmente: úntate las manos con aceite para que no se te quede pegada.

El objetivo es que nos quede una masa elástica y fácil de estirar. Cuando la tengamos, debemos dejarla reposar unas 24h, en función de la temperatura, en un lugar alejado de corrientes de aire.

Cuando haya doblado su tamaño, cortaremos la masa en tantos trozos como ensaimadas finales queramos. Consejo: deja reposar las pociones unos 45 minutos antes de aplanarlos. Úntate de nuevo las manos de aceite, la mesa y el rodillo, porque lo vas a necesitar. Con éste, estira cada porción, dándole una forma rectangular y alargada.

Repartimos el resto de la manteca por encima de cada trozo esparciéndola bien y volvemos a estirarlos hasta que la masa quede muy fina. Enrollamos cada porción a lo largo y, a continuación, en forma de espirales.

Las colocamos en una bandeja dentro del horno apagado hasta que vuelvan a doblar su tamaño. Lo encendemos a 160-180°C (arriba y abajo) durante unos 20 minutos. Estate atento y sácalas cuando estén doradas. Sólo queda darle el toque glaseado con el azúcar y listas para comer.